LAS POSICIONES FUNDAMENTALES
Se denominan así aquellas que se desarrollan en las katas fundamentales
(Taikyoku y Heian) y constituyen por ello el inicio de los desplazamientos.
Al practicar las posiciones, no debemos considerarlas como un trabajo muerto y
estático, pues la eficacia de las técnicas se basa en un
área sólida de asentamiento.
Su aprendizaje y el estudio de la interrelación entre las mismas es
necesario para un correcto progreso técnico y el entendimiento de la esencia del Karate-Do.
Entre sus propiedades debemos observar su importancia en el acondicionamiento y
adecuación de las articulaciones (tobillo, rodilla y cadera), al que
aúnan un trabajo de elasticidad muscular del grupo de abductores,
así como otro de tensión y fortalecimiento (peroneos,
sóleos, gemelos, bíceps, femoral, cuadríceps,
glúteos, etc).
El realizar o mantener las posiciones de forma negligente propicia vicios muy
difíciles de superar en el futuro y contrarresta la eficacia de las
técnicas.
ZENKUTSU DACHI
Una posicion sólida, con el peso en un 70% aprox.
sobre la pierna adelantada y un 30% sobre la retrasada, garantiza un ataque
potente y bloqueos eficaces.
KOKUTSU DACHI
Posición con el peso 70% sobre la pierna atrasada,
30% sobre la adelantada. Una parada, ante un ataque enérgico, precisa
una posición firme sobre la pierna atrasada.
KIBA DACHI

Posición del jinete, con los pies separados un poco
más que el ancho de los hombros, pies paralelos, con la punta de los
pies apuntando levemente hacia el interior, tensión en las rodillas
hacia afuera. Es una posición muy sólida y permite desarrollar
fuerza y resistencia. Al realizar un ataque lateral es necesario, además
de una base sólida, situarse de perfil al adversario.
FUDO DACHI
Conocida también con el nombre de sochin dachi, comparte las
características del kiba dachi, con el peso repartido por igual
entre
ambos pies, el centro de gravedad en el medio y la tensión de las
rodillas hacia el exterior. Los pies, sin embargo, miran en diagonal,
permitiendo un desplazamiento más fluido.
La tensión de las rodillas posibilita igualmente una enérgica
parada, rápido paso al contraataque al enderezar la de atrás,
ofreciendo asimismo una base muy sólida ante cualquier
situación.
Su utilización en los entrenamientos suele ir desplazando al
zenkutsu dachi, en especial en las fases
del inicio al kumite

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