¿Qué se puede decir del Oitsuki?

Por Claudio Fariña
Shotokai Karate Budo, Chile

Mucha literatura se puede encontrar referente al Oitsuki ; descripciones técnicas con detalle y fotografías en casi todos los textos de Karate-Do hasta ensayos escritos por maestros de la altura de Shigeru Egami. Recientemente he leído los comentarios realizados por el señor Kenji Tokitsu referente al Tsuki del maestro Egami, un ensayo que ningún artista marcial puede darse lujo de no leer y analizar, por lo cual, me sigo preguntando ¿es mi Oitsuki realmente efectivo? , ¿podemos tomar la receta y posteriormente adquiriendo la forma decir que se sabe ejecutar un Oitsuki?. Podemos teorizar mucho y discutir más aún, pero no tendremos respuesta a la primera inquietud.

Se preguntarán por qué estoy tratando de dilucidar algo referente a este tema?. Lo que sucede es que hace un par de meses atrás un pequeño grupo decidimos seguir una escalada de Oitsuki, partiendo de 500 y aumentando en la misma cifra por sesión llegando hasta una meta de 5000. Elegimos para ello uno de mis lugares favoritos de entrenamiento, la playa de Penco, ubicada a unos pocos kilómetros de mi ciudad (Concepción, Chile), entrenando todos los martes a mediodía. El último entrenamiento se logró ejecutar 6000 Oitsuki sin descanso, con lo que da una sumatoria de 17500 Oitsuki.

Con toda mi experiencia a lo largo de los años (varios entrenamientos especiales, Gasshuku) y la adquirida en esta pequeña prueba, ¿qué puedo decir del Oitsuki?, me preguntaba en la calma del camarín después de un entrenamiento normal. En mi cabeza no figuró respuesta alguna, no podía conceptualizar lo vivido y menos tratar de explicar algo sobre la correcta ejecución de tan simple y compleja técnica. Menos me puedo aventurar en una descripción técnica sobre el Oitsuki, ya que en el fondo siento que mientras más lo practico menos sé referente a él.

A medida que trascurría la prueba iba tomando consciencia de la forma y creo haber pasado por muchas maneras de ejecutar el tsuki, esto por diferentes motivos, pero una cosa es cierta, el cansancio en extremo es un muy buen profesor. ¿Será entonces que sólo hay que dejar que actúe la intención?, durante el transcurso de la prueba mi único objetivo era llegar al fondo, mi tsuki debía golpear al final de la playa, allá donde nacen los faldeos rocosos, sin importar la forma que mi cuerpo adquiría. Con esto en mente pasé por muchas formas de sacar el golpe, ritmos, respiración, etc., según mi estado de ánimo y cansancio me lo permitía. Me di cuenta de que era un esfuerzo inútil el tratar de mantener mi cuerpo dentro de ciertos esquemas, por el contrario, había que dejarlo libre. Todo me induce a pensar que el tsuki es tan personal como la esencia misma del ser. El cuerpo debe adaptarse a la intención y la técnica al cuerpo, creo que solo así algún día se puede lograr la unidad entre la técnica y la intención de proyectar la energía a través del tsuki; pero insisto que es algo muy personal y si algún día se logra realizar sólo funcionará para quien lo ha logrado, siendo imposible de realizar para quién lee la técnica en libros o textos especializados, o sea, la técnica debe vivirse, asimilarse y hacer que fluya dentro de uno mismo y parece ser inevitable el pasar entonces por un largo proceso de alta repetición.

No queda mas entonces que seguir practicando y a lo mejor, en un futuro ojalá cercano, pueda ejecutar un simple Oitsuki.














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