Una historia muy famosa y muy contada, que tuvo mucha importancia en ganarle el título de bushi a Matsumura es la que se contará a continuación.
La historia tuvo lugar en el reinado del rey Sho Ko,
reinado marcado por intrigas cortesanas, corrupción y distribución del
poder del rey en las manos de un pequeño grupo de subordinados. Esta es
una historia usual cuando el poder cae en manos de un rey de caracter
débil.
Para mantener al pueblo tranquilo ante las constantes alzas de impuestos,
el rey instituyó un evento anual de corrida de toros y artes marciales
para entretener al populacho. Rápidamente se transformó en uno de los
momentos cúspides del calendario.
En un año en particular, luego de que el rey había recibido un toro del Emperador
de Japón, decidió hacerlo pelear con el mejor artista marcial, Matsumura.
La proclamación del encuentro se supo en toda la isla, creando un gran revuelo.
La gente se olvidó de sus problemas y esperaron ansiosamente el combate del
toro del rey y Matsumura en Aizo-Shuri.
Al escuchar del encuentro por decreto del rey, Matsumura decidió no tomar
riesgos. Se encaminó hacia los establos del rey y visitó al cuidador del
toro en su hogar. El hombre quedó completamente anonadado cuando vio la
forma de Matsumura, un hombre idolatrado por los okinawenses, de características
de semi-dios. Sólo pudo mirarlo fijamente con los ojos desenfocados, aguantándose
la respiración y con la boca abierta.
"Podría ver al toro?", preguntó Matsumura, intentando relajar al hombre.
"Lo que usted diga", finalmente respondió incómodamente el cuidador, y comenzó a guiar a Matsumura hacia el establo.
"Por favor no le mencione a nadie que he venido a ver al animal", dijo Matsumura, "y asegúrese de que esté fuertemente amarrado".
El cuidador lo miró extrañamente y asintió con la cabeza al tiempo que veía
a Matsumura colocarse su equipo de batalla y una máscara. Mirando primero
para asegurarse de que el toro estuviese bien atado, Matsumura entró al
corral y se acercó al animal cautelosamente. Desde su manga, sacó una
larga aguja, y con ella, punzó al toro en su nariz. La reacción fue
estruendosa. El toro bramó ensordecedoramente y trató en vano atacar a su
atormentador.
Matsumura satisfecho con los resultados, repitió este proceso cada día
hasta que el toro aprendió a reconocerlo y a temerle.
Cuando el día del encuentro llegó, gente de toda la isla se fueron en
masa hacia Aizo-Shuri, desde tan lejos como Hama-Higa. El aire estaba
lleno de festividad y la gente se olvidó completamente de sus impuestos.
En cambio, se preparaban para el espectáculo más grande sobre la Tierra:
Matsumura peleando con el toro de raza del rey.
Cuando el toro trotó dentro de el Arena, se produjo un silencio expectante
y un sonido colectivo de admiración. Era un animal verdaderamente magnífico.
Hasta el rey se debe haber preguntado si un ser humano podría vencer a tal
bestia.
El toro escarbabó el suelo y resopló ferozmente a medida que vítores
surgieron desde el público. En una de las esquinas había aparecido
Matsumura. Caminó lentamente hacia el toro, vestido en su equipo de
batalla y máscara. Pero cuando el toro finalmente olfateó su aroma, dio
un bramido de miedo y salió corriendo de el Arena.
Un rugido grandioso salió de las bocas del público. Nadie ahí había visto
ni escuchado de algo así en sus vidas. Hasta el rey estaba enmudecido,
preguntándose cómo Matsumura había logrado hacer que el toro saliese sin
siquiera haberlo tocado. Cuando finalmente recobró la compostura, anunció
al público:
"Hoy por decreto real, Matsumura es nombrado 'bushi', en reconocimiento a su inusual habilidad en las artes marciales".
De esta manera Sokon Matsumura llevó el título y nombre de "bushi" a la historia.


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